Empiezo escribiendo este post con la cabeza puesta todavía en Londres aunque haya vuelto a casa hace ya unos cuantos días. Todo empezó en mayo cuando Paz, de @allaboutlloyd, me escribió y me ofreció la oportunidad de viajar a Londres en junio para desvirtualizarnos y conocer la ciudad desde sus ojos. Tardé pocos minutos en coger los vuelos aunque no fui del todo consciente hasta pocos días antes de marchar. Consciente de que por primera vez hacía un viaje «sola«, salía de mi zona de confort después de una época de ansiedad en la que hubiese sido incapaz de hacerlo y además lo hacía a un sitio en el que no hablo el idioma y que no conozco. Lo único que tenía claro era que si no lo hacía me iba a arrepentir por los siglos de los siglos así que metí un par de vestidos en la maleta, unas buenas zapatillas, la cámara y salí de casa hacia el aeropuerto.


Cuando llegué a Londres mi único objetivo era llegar a la estación de Victoria sana y salva para que Paz y Lloyd pudiesen venir a recogerme así que entre puertas, controles, revisiones de maleta y unas máquinas de tickets que no tenían el castellano entre sus idiomas fui capaz, casi por milagro, de llegar al centro de la ciudad. No había plan cerrado, fui allí con la tranquilidad de querer disfrutar de lo que viniese, sin itinerarios, sin horarios… Quería dejarme llevar por mis anfitriones y conocer cada rincón como alguien que vive allí y no como una turista, así que cuando salimos de la estación, maleta en mano, nos dedicamos a pasear sin rumbo fijo. Cuando el calor y el cansancio hicieron mella, cogimos el bus y nos fuimos hasta casa para descansar un poco, dejar los trastos y salir a cenar por Brodway Market.

A la mañana siguiente Paz me llevó a una de las peluquerías más bonitas que he conocido en mi vida. Una peluquería regentada por un matrimonio que nos hizo sentir como en casa el ratito que pasamos allí con ellos, en el que pude recrearme haciendo fotos de mil y un detalles. Después nos movimos hasta Brick Lane a andar, andar y andar más, a ver tiendas, a comer bagels, a conocer la city, a probar los macarons de Ladurée… horas y horas de paseo en las que hice pocas fotos pero que disfruté como una enana.

El último día que iba a pasar entero en Londres tuve la suerte de poder acompañar a Paz & Lloyd a un brunch en Bondi | Green donde a nosotras nos trataron como a marquesas, pero Lloyd se pasó el juego. Arrancamos el día con un pedazo plato tipical Londinense y un postre que… creo que una imagen vale más que mil palabras. Un día más no teníamos más plan así que volvimos a Brick Lane a buscar mercadillos vintage, hicimos una visitilla a Labour & Wait, paseamos por Columbia Road hasta Brodway Market donde tomamos algo y cenamos una buena hamburguesa The Prince Arthur para ponerle a esta escapada un broche de oro.

Este viaje iba a ser una pequeña escapada para inflarme a hacer fotos. No he sacado pocas, pero he de decir que he hecho menos de las que esperaba. Lo bueno es que no las he hecho porque he estado más a disfrutar de la experiencia que a vivirla a través del objetivo. Lo mejor es que siento que he superado un miedo o una inseguridad que era la de viajar sola y que ahora me abre un millón de oportunidades.

Poder viajar cualquier momento del año para trabajar en otras provincias o países, no depender de tener que hacerlo acompañada cuando a veces es imposible encajar días libres con quienes tienen trabajos presenciales u horarios muy cerrados. Así que no me queda más que agradecer a Paz & Lloyd su hospitalidad, su cariño y la experiencia que he vivido gracias a ellos. Estoy deseando poder volver a Londres lo antes posible.

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