Empiezo este post agradeciendo con todo lo que se pueda agradecer a Hospedería Señorío de Briñas por esta oportunidad. Por abrirnos la puerta no solo a conocer un alojamiento tan mágico si no a poder dar los primeros pasos en este tipo de contenido. Un contenido con el que poder presentaros experiencias siempre junto a vuestros perros, contenido que forme parte de mi trabajo dentro de MESTIZAA y con el que poder seguir creciendo poco a poco.

Ahora sí, después de ser bien nacida, paso a contaros cómo ha sido este fin de semana en este pequeño pueblo de La Rioja. Todo empezó hace meses, cuando Mar se puso en contacto conmigo para ofrecerme este trabajo. Viajar junto a Gorka y Sugaar a su hospedería, conocerla, disfrutarla y contaros la experiencia a través de mis fotos. Como podéis imaginar los ojos casi se me salen de las cuencas. Me estaba ofreciendo la oportunidad de hacer unas de las cosas que más me gustan, viajar en familia, dormir en una cama de hotel, pegarme un buen baño de agua templada, hacerle fotos a todo y pagarme por ello. Así que por supuesto, acepté.

Después de varios cambios de fecha por circunstancias de la vida llegó el ansiado 25 de marzo y después de comer salimos hacia Briñas. No estamos acostumbrados a viajes cortos con la furgo así que se nos hizo muy raro estar en el destino en menos de una hora. Al llegar al pueblo nos recibió un cartel tamaño XXL de la hospedería así que no tuvo mucha pérdida. Una vez aparcamos pudimos disfrutar de la maravillosa entrada de la casa palacio, de su entorno y de la tranquilidad del pueblo. No es que nosotros vivamos precisamente en la Gran Vía, pero parece que cuando sales de la zona de confort todo se vive con más intensidad.

Al llegar nos recibió Ricardo con un trato diez y una amabilidad que nos hizo sentir como en casa. Presentaciones, explicaciones varias, reservar hora del desayuno y a la habitación de cabeza. Yo que ya había ido viendo fotos estaba encaprichada con poder hacer fotos en la terraza así que cuando abrimos la puerta y vimos que nuestra habitación daba directamente a ella… Casi me explota el corazón. Y para muestra las fotos que pudimos hacer nada más llegar. Aunque todavía era temprano, nuestro plan era quedarnos en la habitación, descansar, ir a por algo de cena y dejar la visita al pueblo para el sábado. Así que dicho y hecho.

Después de una noche de sueño profundo (la magia de las camas de hotel) amanecimos con ganas de salir a hacer más fotos por el pueblo. Pero antes, un desayuno pal pecho por lo bien que lo hemos hecho. IMPORTANTE, ¿en cuántos alojamientos se nos permite desayunar con nuestros perros? Me refiero fuera de la habitación. En el comedor, cafetería, salón… En todos los que he conocido previamente las zonas comunes prácticamente han estado vetadas para los perros. Pues bien, en Hospedería Señoría de Briñas pudimos desayunar sin tener que hacer turnos para no dejar a Sugaar sola en la habitación porque tienen dos zonas para el desayuno. Una junto a la cocina en la que entendemos que por ley no puede haber perros y otra en la que son más que bienvenidos. Así que si ya nos había gustado la hospedería, con esto nos gustó todavía más.

Con las pilas recargadas, cogimos las cámaras y nos fuimos a conocer el pueblo. Nuestro objetivo era ir a hacer fotos a los pantalanes y conocer el puente que cruza el río Ebro. Lo bueno de ir a un pueblo tan pequeño es que lo ves rápido y sobre todo no te deja mucha más opción que disfrutar de la tranquilidad y el descanso. Así dicho puede parecer poco atractivo, pero cuando tu cuerpo te lleva pidiendo un descanso desde hace tiempo un plan así llega como caído del cielo.

Después del paseo y ya siendo la hora de comer, nos movimos hasta Santo Domingo, comimos un buen menú del día y nos volvimos a seguir con el plan de «no hacer nada y disfrutar de ello» con un buen kalimotxo junto al fuego de la chimenea del salón hasta que a la tarde noche y cuando el hambre volvió a dar señales de vida salimos a por la cena a uno de los bares del pueblo. Una buena pizza, unas patatas y a babear la almohada.

Tercer y último día para poder disfrutar de Hospedería Señorío de Briñas con más pena que otra cosa. Después de otro gran desayuno aprovechamos para hacer las últimas fotos en la habitación y sobre todo para conocer rincones del hotel de la mano de Mar. Su bodega, su sala de reuniones, el salón… Todos y cada uno de ellos junto a Sugaar. Porque ya sabemos lo que es un bar o un alojamiento al que se le llena la boca con su pegatina Dog Friendly, pero que luego el verdadero espíritu Dog Friendly brilla por su ausencia. Por eso y por otras cosas el fin de semana en Briñas ha sido un lujo para nosotros. No voy a poder agradecer lo suficiente a Mar y a todo su equipo cómo nos han tratado, cómo tratan a todos sus huéspedes, porque como pudimos ver, allí hay quien lleva yendo años disfrutando junto a toda su familia, la parte de cuatro patas incluida.

Y ya solo me queda invitaros a conocer Hospedería Señorío de Briñas a través de su web, que os regaléis un fin de semana con ellos junto a vuestros perros, porque da igual el tamaño o si tenéis uno o dos. Seréis todas bien recibidas y tratadas como reinas y reyes.

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